Durante este mes, la Iglesia nos invita a mirar al Cielo con esperanza. El día 1 celebramos a Todos los Santos, y el día 2 recordamos de manera especial a todos los fieles difuntos.
Rezar por nuestros seres queridos que han partido es un acto de amor que no termina con la muerte. Con nuestra oración, la Eucaristía y las obras de caridad podemos ayudarles en su camino hacia el encuentro definitivo con Dios. A la vez, recordamos que la vida no termina, sino que se transforma.
En esta parroquia buscamos dar gloria a Dios mediante el culto a Él, la adoración, el servicio a los demás, la atención a los necesitados y la catequesis de preparación para los Sacramentos.
Esperamos poder ayudarle en lo que necesite de nosotros.