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LA UNCIÓN DE ENFERMOS

LA COMPASIÓN DE DIOS CON ELQUE SUFRE

En las circunstancias actuales...

Es encomiable la generosidad, auténtica caridad, de tantos sacerdotes –capellanes hospitalarios– que durante la pandemia están entregándose en cuerpo y alma a atender a tantos enfermos en hospitales y otros emplazamientos.

En particular están dispensando el sacramento de la Unción de los enfermos; eso sí, con las máximas prevenciones y cuidados sanitarios posibles. Para dar muchas gracias a Dios.

 

La enfermedad, encuentro con Dios

La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer madurar a la persona, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es.Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a él. Los hijos de Dios, en la enfermedad, podemos contar con Cristo médico, que “tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (Mt 8, 17; cf Is 53, 4).

La Unción de Enfermos durante la pandemia

Como en todos los sacramentos, la Unción de los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria, que tiene lugar en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos.

La asistencia del Señor a través de este sacramento quiere conducir al enfermo a la curación del alma, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios.

Es la última de las sagradas unciones que jalonan toda la vida cristiana; la del Bautismo había sellado en nosotros la vida nueva; la de la Confirmación nos había fortalecido para el combate de esta vida. Esta última unción ofrece al término de nuestra vida terrena un sólido puente levadizo para entrar en el Cielo.

La recepción de la Unción de enfermos no es necesaria con necesidad de medio para la salvación, pero no se debe prescindir voluntariamente de este sacramento, si es posible recibirlo, porque sería tanto como rechazar un auxilio de gran eficacia para la Salvación.

Indulgencia plenaria

Privar a un enfermo de esta ayuda podría ser injusto. Por eso la Iglesia Católica, como buena Madre que ama a sus hijos hasta el final de sus días, mediante la nota que publicó el 20 de marzo pasado la Penitenciaría Apostólica ha concedido la indulgencia plenaria a quienes se encuentren en punto de muerte y “no puedan recibir el sacramento de la Unción de los enfermos y el Viático”, siempre que estén debidamente dispuestos y hayan rezado durante su vida algunas oraciones.

La Iglesia reza por esos enfermos y los encomienda a la Divina Misericordia en virtud de la comunión de los santos, supliendo Ella misma las tres condiciones requeridas habitualmente para la concesión de la indulgencia –la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice–. Asimismo, les recomienda el uso del crucifijo o de la cruz.

Lo anterior, además, reforzado con esta indicación de la Iglesia: “En la duda sobre si el enfermo ha alcanzado el uso de razón, sufre una enfermedad grave o ha fallecido ya, adminístrese este sacramento” (Catecismo de la Iglesia Católica, can. 1005).

El Papa Francisco sobre la Unción de Enfermos...

“Cada vez que celebramos ese sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se hace cercano a quien sufre y está gravemente enfermo, o es anciano. Dice la parábola que el buen samaritano se hace cargo del hombre que sufre, derramando sobre sus heridas aceite y vino.”

Papa Francisco, Audiencia del 26 de febrero de 2014

¿Qué es el Sacramento de la Unción de Enfermos?

La Iglesia, habiendo recibido del Señor el mandato de curar a los enfermos, se empeña en el cuidado de los que sufren, acompañándolos con oraciones de intercesión. Tiene sobre todo un sacramento específico para los enfermos, instituido por Cristo mismo y atestiguado por Santiago: «¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor» (St 5, 14-15).

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 315

¿Cuál es el Rito?

La celebración del sacramento de la Unción de los enfermos consiste esencialmente en la unción con óleo, bendecido si es posible por el obispo, sobre la frente y las manos del enfermo (en el rito romano, o también en otras partes del cuerpo en otros ritos), acompañada de la oración del sacerdote, que implora la gracia especial de este sacramento.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 318

¿Qué tengo que hacer para recibir la Unción?

El sacramento de la Unción de los enfermos lo puede recibir cualquier fiel que comienza a encontrarse en peligro de muerte por enfermedad o vejez. El mismo fiel lo puede recibir también otras veces, si se produce un agravamiento de la enfermedad o bien si se presenta otra enfermedad grave. La celebración de este sacramento debe ir precedida, si es posible, de la confesión individual del enfermo.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 316

 

1. Preparar tu Confesión en la presencia de Dios. Quizá te pueda servir este folleto como guía. [Descargar folleto sobre la Confesión]

 

2. Avisa a uno de los sacerdotes que atienden la Parroquia, mira los horarios de atención.

3. Si quieres, puedes solicitar este Sacramento desde nuestra página web.